Libertad...
Cuando caminé por aquella desolación, siempre
pensé el porqué de las cosas, creí hacerme la misma pregunta
tantas veces que pensé volverme loca. La vida solía ser
tan monótona, tan aburrida y sin sentido, después de eso
los latidos dolían, la sociedad se llenaba de basura,
necesitaba
una reforma. Me consideraba rebelde, no me gusta el hecho de
la gente, los deseos de tener que complacerles.
Soñaba con una libertad pura, deseaba que al caminar
mi reflejo llegará al lecho de poder transportar, paz
y sanidad, no sé que más, solo en eso llegaba a soñar.
Me salvé, me llene de él, de su amor más que de un humano,
creí que todo era una surrealismo puro, un misticismo
de cualquier otro poema o sueño, pero era verdad.
La realidad de las cosas no las podemos tocar
con estas simples manos, necesitamos verlas
con unos ojos más que de humanos,
un corazón sincero y verdadero.
La libertad me acogió, la felicidad me sonrió,
ya no soy de este mundo, ahora me siento llena
y con gran gozo de amor, sabiendo que conmigo
esta ese gran Dios, el cual murió por mi salvación,
es él, Jesús, mi gran amor .
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