domingo, 11 de noviembre de 2012

Lo que pienso...



Usted es tan placida al mirar, escribe
como si todo a su alrededor fuera su musa,
bebe por las noches un sorbo de amor y vuelve
a esconderse debajo de un seudónimo.
Seductora de sueños, es como la llamo.
La quise encontrar entre las flores del mal,
pero usted era romance puro, me sabía más
a Neruda.  
La noche en que salí a buscarla bajo la luna,
la encontré con él, el arrogante hurtador
de ilusiones; algunos lo llaman hombre,
yo le digo bastardo, aunque para ti es
efímeramente tu amado.
Usted es el ardiente anhelo, lo que quiero
debajo de mi pecho.
Por favor, envuelve mis parpados,
por favor… quiere a mi alma.  

Mi día, no cualquiera.



Hoy desperté con la posibilidad de que me sucediera algo interesante. Me levanté, tomé la toalla colgada en el perchero blanco, mamá a prisa nos invitaba a comer el desayuno, resistí las ganas de ir hacia la cocina y obedecí al primer pensamiento, un baño. En la ducha imaginé árboles danzantes, yo volaba por encima de ellos mientras cantaba canciones de los Smiths. Los huevos no son mis preferidos pero moría de hambre. Comí rápido y me dirigí hacia la escuela, fue un día pesado, he traído tareas para toda una semana, lo común de las últimas semanas de clases. Antes de llegar a casa decidí ir al parque “las rosas”, se encuentra a 10 minutos, con el poema viceversa en la cabeza anhelé leer a Benedetti, pero hubo algo mayor que me detuvo.  
En el transcurso del camino recordé un sueño, hace meses mi inconsciente imaginó a una misteriosa mujer, era desconocida para la realidad fuera de mi cabeza, no la había visto antes, pero cada semana se hacia presente en medio de mi descanso. Una noche desperté recitando parte de un poema de Byron, antes de abrir los ojos me encontraba viajando en un autobús, similar al de hoy, ella se acercaba al punto de sentarse a un costado, fue extraño.
Antes de llegar al parque, una mujer castaña subió, me observó y se dirigió hacia mí, observaba mis zapatos y me olía a lo lejos, al ver en mis manos un disco de Morrissey, sonrió. En el momento que iba a bajar del autobús me besó mágicamente, me sorprendí y, calmando el deseo dentro, bajé del vehículo.
Sentado en la banca del parque no dejé de recordar la sensación del beso y me preguntaba, ¿será verdad esto o fue una efímera ilusión?, bueno, digo, ¿qué es efímero?, ¿acaso no el recuerdo se guarda siempre?. Cerrando conclusiones decidí regresar a casa.
Bajo la capa de estrellas comencé a fumar, el humo pervierte mis emociones a tal punto de cerrar con un casi exquisito poema, tiré el cigarro y me fui a la cama. Después de minutos de meditar y agradecer, concluí que hoy me había sucedido algo más que interesante, al fin la había encontrado, era ella, o al menos eso quería.


martes, 25 de septiembre de 2012


¿Nos recuerda el tiempo? 

Estoy tan lejos de ti, desapercibida paso ante tus ojos distantes,
tu cabello no siente mi aliento, y pienso, ¿de qué sirve todo esto?, la kinésica es somera.
Vivimos entre sueños, aquellos que son eternos
y nos conectamos en pensamientos,
en cráneos y mentes concurrentes.
Nos besamos en medio de la luna y el sol es el mismo de ayer,
y tú, aquello con lo que volaré mañana.

sábado, 22 de septiembre de 2012


Nuevamente regresas.

He vuelto a verte frente a mí, las manecillas del reloj
dicen que es hora de marcarte, la mano me niega tu voz.
Vuelves a lo mismo de meses pasados, la evolución debe proseguir,
sin regresar a la infante primavera.
Es Otoño. Frío, seduce a los corazones enamorados, pero no a ti,
por favor, a ti no.
Soñamos el uno con el otro, sin conocernos. El miedo nos causa soledad, 
el enamoramiento secreto es el sueño que quiere escapar.
Once horas de viaje, siete meses de espera y mañana tampoco llegarás.
Ríe de mí cuando vuelva, persevera en la estación de invierno,
he llevado hasta el limite tus invisibles recuerdos, a veces creyéndote eterno.

jueves, 9 de agosto de 2012

Queriendo.

Extrañando tus ojos mi alma desea conocerte, 
los sueños que tendrás, el silencio de tus labios, 
todo tu ser. 
¿Querrás verme después?, quiero que 
seas esa inmensa luz en mis días y en mis
noches destiles el romance que ocultas dentro.
Seremos cautos, esperanzados a vivir bajo
los pinos, viviendo eternamente sobre la madera,
escuchando lo que Dios dice a través del viento.
Hombre que observa la luna, dime lo que tu alma 
llama, dime si me encuentras entre tu mundo. 

En Jueves

Lo he recordado, pintando los muros de mis recuerdos, 
colores claros, tenues y tan similares a él.
Descubrió mi debilidad, el inmenso cariño 
sobre su piel, los sueños que ilusionábamos
en verano. Pero ahora es otoño y él se ha ido,
olvidado y con vida lo dejé ser. 
Los árboles ya no gotean sus lágrimas, 
las ramas han dejado de mover mi cabello,
como su corazón ha dejado de llamarme al ver la luna. 
Las sombras moran bajo el mismo sol, él
existe en alguna parte de la tierra, la misma
que piso yo. 
Nuestras almas volverán a saludarse,
con el mismo silencio, siendo cautas y despiertas. 

miércoles, 25 de julio de 2012

Mi salvación

Rasgué duramente el egoísmo tras la soledad, 
ciegamente me creí abandonada, desterrada
a la melancolía, sofocada en la vida.
Abriendo la mente observé tu silueta, un rostro imaginado, 
resumido en amor y libertad.
 Tú, mi inimaginable Dios, me rescataste del 
derrame espiritual, compactando mis virtudes en ti. 
Cantaré al norte, al sur, durante todas las estaciones
el increíble encuentro, el nacimiento de mi alma.
Feliz, sin esperar nada, camino, escuchando
mi latido tras tu llamado, mi vida sabe
que la anhelas.
Volaré en todo tiempo, amándote, esperando el sonido
de la eternidad...