martes, 14 de mayo de 2013

También ellos.



Ella avienta su cigarrillo por la ventana, en contraparte, aquél hombre le vocifera: “ten precaución”. Tanto el uno como el otro se observan bajo un foco que proyecta una limitada luz. La habitación es pequeña, pero fresca, la cama es su delirio de cada mañana, no sólo por el acto sexual; escriben, se besan, recitan poesía, escuchan sus discos favoritos, y todo sobre ella.
La dama acaricia el cabello del varón, lo siente entre sus dedos y cree saber todo de él con ese ligero contacto.Despierta, mueve su cabeza a un costado de sus piernas, él adora dormir sobre ellas, para después besarlas, rozarlas como quien se espina para sentir no sólo la flor. Malena requiere de un té y va por éste, Caleb asoma su cabeza por la ventana y suelta un suspiro.
Culminan la noche entre abrazos, teniendo esa mirada inconsciente hacia el cielo, con la esperanza de verse nuevamente al siguiente día, ardiendo de amor, con el alma feliz.

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