Queriendo.
Extrañando tus ojos mi alma desea conocerte,
los sueños que tendrás, el silencio de tus labios,
todo tu ser.
¿Querrás verme después?, quiero que
seas esa inmensa luz en mis días y en mis
noches destiles el romance que ocultas dentro.
Seremos cautos, esperanzados a vivir bajo
los pinos, viviendo eternamente sobre la madera,
escuchando lo que Dios dice a través del viento.
Hombre que observa la luna, dime lo que tu alma
llama, dime si me encuentras entre tu mundo.
En Jueves
Lo he recordado, pintando los muros de mis recuerdos,
colores claros, tenues y tan similares a él.
Descubrió mi debilidad, el inmenso cariño
sobre su piel, los sueños que ilusionábamos
en verano. Pero ahora es otoño y él se ha ido,
olvidado y con vida lo dejé ser.
Los árboles ya no gotean sus lágrimas,
las ramas han dejado de mover mi cabello,
como su corazón ha dejado de llamarme al ver la luna.
Las sombras moran bajo el mismo sol, él
existe en alguna parte de la tierra, la misma
que piso yo.
Nuestras almas volverán a saludarse,
con el mismo silencio, siendo cautas y despiertas.